Queridas Iguanas:
1 de julio de 2026, desde el sur.
Nunca he escrito una carta polifónica. Nunca he escrito a más de una persona a la vez. Tampoco a un animal. Ni a varios. Cómo me gusta una primera vez.
Me preguntas por el tiempo, una de mis obsesiones: cómo transcurre, cómo aprovecharlo, cómo vivirlo, el tiempo de intimidad, su organización en todas sus modalidades. Te voy a contar una historia.
Heligoland es el nombre en inglés de la isla alemana Helgoland. De dónde viene el nombre, pues etimológicamente parece que se relaciona con el concepto de tierra santa /tierra sagrada.
Otra vez hablamos de espacio y tiempo, de qué si no.
En 1925, año de publicación de El Gran Gatsby cuando el surrealismo estaba también en expansión, por contextualizar, el físico Werner Heinsenberg viajó a esta isla, a Helgoland, ¿y sabes para qué? Para aliviar una alergia al polen.
Al parecer no había mucha vegetación, era la clave. Fue en ese lugar donde tuvo la intuición que le llevó a la formulación de la física cuántica, concretamente al concepto de mecánica matricial. Y como tú bien dices, ese algo, el suyo en este caso, le llevó a realizar esa formulación que cambió para siempre la física del siglo XX.
El tal Rovelli que desconocía hasta leerte, indica que ese trabajo de nuestro joven Heinsenberg cambió la concepción de realidad: los objetos no poseen cualidades independientes sino que esas cualidades o propiedades solo existen (para mí, tiene sentido) si tienen relación con otros sistemas.
Y yo te planteo otra cosa: ¿no somos cada vez más nosotros cuanto más nos relacionamos? No por comparación, claro está, sino por la definición de la esencia que nos determina con las formulaciones y permutaciones con las personas que nos vamos relacionando.
Y es aquí donde quería llegar. La palabra Heligoland para mí es Massive Attack, el disco que lanzó en 2010. Su número 5. Te dejo una de mis temas recurrentes de esta maravilla.
En una entrevista con The Skinny, Massive Attack explicó el origen del nombre. Grant Marshall contó:
“Heligoland fue una propuesta de 3D (Robert del Naja). Lo vio en un libro. Le atrajo artísticamente cómo se veía la palabra y también que era casi como un anagrama: podías formar muchas palabras con ella. Era algo muy simple. Pero cuando empezamos a investigar descubrimos que ese pequeño lugar tenía una historia enorme.”
Como yo pero en otro margen temporal anterior, se pusieron a investigar y descubrieron que ese lugar cuadraba perfectamente con su universo artístico. Heligoland es una isla pequeña, aislada, redefinida. Nunca pertenece del todo a un único territorio ni conserva una identidad fija. Es un espacio de transición.
Cómo puede una palabra significar tantas otras cosas según quién la mira. Cómo el tiempo es indiferente en cuanto a esto, la concepción individual de las palabras.
Hablas del sueño y eliges bien tus palabras que podrían ser las mías: privado, íntimo y revelador. La acción de mirar dormir. Eso también nos define, cómo miramos a los demás. La mirada a quien queremos.
Yo hago el proceso a la inversa, salgo del sueño al día para enviarte la carta. Y quería profundizar en la intuición.
¿Serán tus palabras las mías en algún momento?
Resguardaos bien iguanas, se os echa de menos.
La Locura.
Esta es la primera carta de un epistolario
entre Locura Compartida y Vendrán las iguanas.
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Tiempo y espacio son indisolubles. Ni uno sin el otro. El tiempo que pasamos en algún lugar. El lugar en el que el tiempo se nos detiene. Al final, todo está relacionado. El tiempo, el espacio, las personas, las ideas, las emociones. Me es imposible pensar, imaginar sin un espacio y un tiempo referencial. A otros también, y cada idea o imagen mental depende de su tiempo y su espacio.
En este momento, en este lugar Holgoland tiene sentido, para mí. Para las iguanas tiene otro, menos boscoso, más frugal!!!
Feliz verano!